Dos años fortaleciendo la soberanía alimentaria y la resiliencia climática en Guatemala y Honduras: Programa Rejuvenecer
Groundswell International, con el apoyo de Citi Foundation, culmina un programa de dos años que fortalece la soberanía alimentaria y la resiliencia climática en Guatemala y Honduras
Tras dos años de implementación, el programa Rejuvenecer: agroecología para abordar la crisis alimentaria en Guatemala y Honduras, implementado por Groundswell International junto a las organizaciones Qachuu Aloom, AGRIDIVI–Flor del Café, Vecinos Honduras y ACESH, y financiado por Citi Foundation, cerró con cambios significativos en la vida de cientos de familias campesinas del Corredor Seco Centroamericano.
En esta región —que concentra el 30 % del territorio centroamericano y donde más de 10,5 millones de personas enfrentan cada año sequías, degradación del suelo y pérdida de biodiversidad agrícola— Rejuvenecer fortaleció la capacidad comunitaria para producir alimentos, conservar semillas criollas y nativas, gestionar reservas de granos y organizarse frente a los efectos del cambio climático. Para muchas familias, este proceso significó recuperar prácticas de cultivo que habían sostenido su vida por generaciones. Así lo expresa Don Julián Ixpata, de la comunidad de Chixim en Guatemala: “A pesar de los años seguimos sembrando nuestras semillas y hierbas, porque nos sirven para comer, vender y conservar nuestras raíces.”
El programa trabajó con 64 comunidades rurales, involucrando a 1.162 familias y beneficiando a 2.790 personas, entre ellas 1.300 mujeres y 621 jóvenes. Siete de cada diez participantes fueron mujeres, todas pertenecientes a identidades diversas, como Maya, Achí, Xinka, Poqomam, Lenca y mestiza, quienes junto con jóvenes asumieron roles que transformaron la organización interna de las comunidades y aportaron a la continuidad de los procesos.
Rejuvenecer impulsó huertos familiares y parcelas diversificadas con cultivos nutritivos y resistentes al clima, y fortaleció conocimientos agroecológicos esenciales. En varias aldeas, los suelos degradados comenzaron a recuperarse mediante prácticas ancestrales y naturales. Desde Pata Galana, Guatemala, Etelvina Hernández Román, participante de AGRIDIVI, describe este cambio como un proceso gradual y profundo: “Poco a poco le estamos quitando los químicos al suelo; nuestra meta es producir solo con abonos orgánicos.”
A lo largo del programa, también se consolidaron grupos de ahorro y espacios de liderazgo e intercambio que dinamizaron la economía local. Miembros de Vecinos Honduras describieron este tránsito como un acto de optimismo. “La semilla germinando en tierra seca representa nuestra esperanza y capacidad de regenerarnos”. Este espíritu acompañó la implementación de más de 56 grupos de ahorro, más de 1.700 préstamos concedidos y 28 micromprendimientos en funcionamiento, que ayudaron a familias enteras a fortalecer su sustento.
Además, los avances en producción y consumo fueron notables; las comunidades establecieron 40 reservas comunitarias de granos y 21 bancos de semillas que permitieron conservar más de 100 variedades nativas adaptadas a los suelos y climas del Corredor Seco, entre ellas amaranto, chipilín, maíces criollos, frijoles, yuca y plantas medicinales. En total, se almacenaron más de 39 toneladas de grano, y más de 680 huertos y parcelas diversificadas mejoraron la disponibilidad de alimentos frescos y nutritivos en los hogares. El fortalecimiento organizativo se tradujo, entre muchas otras cosas, como una renovación del ánimo colectivo. Francisco Javier Castillo, de la comunidad de Granadas Arriba, menciona que “con la llegada del proyecto vinieron a recargar nuestras baterías”.
Los aprendizajes y los resultados fueron importantes: la seguridad y soberanía alimentaria se entendieron no solo como acceso a alimentos, sino como la capacidad de planificar, organizarse, conservar semillas y mantener vivas prácticas campesinas tradicionales. La recuperación de áreas degradadas, el mejor manejo del agua, el aumento en la diversidad de cultivos y la creación de acuerdos municipales para proteger semillas locales mostraron que la agroecología puede transformar estructuras comunitarias, económicas y ambientales.
El programa concluye con bases que seguirán activas. Reservas de granos y bancos de semillas que continuarán resguardando variedades, los grupos de ahorro sosteniendo microemprendimientos, ferias manteniendo la circulación económica en los territorios y plataformas regionales permitiendo el compartir aprendizajes y la articulación de esfuerzos. Este programa marca un camino para avanzar hacia sistemas alimentarios más diversos y sostenibles, conservando la memoria campesina y enfrentando con más herramientas la crisis alimentaria del Corredor Seco.

Ver la infografía con los principales aprendizajes y logros del programa



